domingo, 30 de enero de 2011

El secreto sagrado de los cruzados...

Los cruzados fueron una fuerza armada que existió entre los siglos XI y XII, gozaban del beneplácito del Papa y también de personajes de poder, principalmente Cristianos provenientes de la Europa Occidental y quienes dirigieron las cruzadas, cuyo objetivo principal era recuperar Tierra Santa ocupada por musulmanes hacia el 1095d.c. Por aquel entonces, uno de los principales problemas surgidos de los enfrentamientos armados eran las heridas que infringían las espadas. ¿Por qué? Porque la letalidad de sus heridas no radicaba tanto en el filo y/o la profundidad de las heridas (Obviamente siempre y cuando estas no fueran de naturaleza letal), ni en las heridas mismas, sino en lo que había en el filo de cualquier espada. Dicho filo acumulaba sangre de las batallas, aún cuando las limpiaran ya que dicho filo siempre es microscópicamente irregular y con poros… Sobre dichas irregularidades y poros se acumulaban colonias de bacterias letales, las verdaderas  responsables de la mortalidad de las heridas de espada, no importa cuán superficiales fueran aquellas. Por ello, bastaba una herida superficial para que, con un poco de tiempo, se conviertan en mortales por las infecciones resultantes. Esta situación afectaba a todos los involucrados en un enfrentamiento bélico, excepto a los cruzados que tenían un secreto sagrado para tratar las heridas de espada y las infecciones resultantes. Ellos llevaban en sus alforjas su más preciado secreto.... Pan... Sí, si bien no entendían el funcionamiento de esto, ellos sabían que el pan viejo llevado en las alforjas de cuero, con un poco de tiempo y humedad se cubría de una capa gris y/o azulada que le daba propiedades especiales a ese pan. Entonces, frente a una herida, y luego de limpiarla, aplicaban esa capa gris sobre la herida y luego durante días consumían ese pan mohoso. Esto los hacía invencibles frente a las heridas y las infecciones, su secreto sagrado... Hoy sabemos que lo que hacían, con dichos procedimientos mantenidos en el más absoluto secreto, era aplicar y consumir los hongos productores de PENICILINA (Penicillium spp) que se desarrollaban sobre el pan viejo y húmedo… En el siglo XI y XII al menos un grupo de personas ya conocían, al menos empíricamente, la penicilina…
Hoy la ciencia médica y biológica comienzan a entender el mecanismo de la penicilina como un mecanismo de defensa que tienen muchos hongos para eliminar a las bacterias que compiten con ellos por los mismos recursos… Estos mecanismos generan toxinas para las bacterias, toxinas que hoy conocemos como antibióticos… La madre naturaleza no agota sus recursos y aún hoy, cuando nos enfrentamos a un problema originado por el propio ser humano, las cepas de bacterias resistentes a los antibióticos, los hongos continúan aportando nuevos antibióticos y mientras el Homo sapiens (Que de homo tendrá mucho pero de sapiens, poco y nada) les respete su legítimo derecho a vivir sobre el planeta azul, los hongos generosa y desinteresadamente continuarán salvando su vida…

La reflexión pedagógica…
En 1928 Alexander Fleming descubrió la Penicilina, y de la misma manera que los cruzados, observando cómo el hongo Penicillium notatum actuaba sobre las bacterias Stafilococus aureus. Lo correcto entonces es utilizar las palabras correctas. El Dr. Alexander Fleming descubrió la Penicilina (Aunque como hemos visto, esto no es del todo correcto). Para la mayoría de las personas y así figura lamentablemente en muchos textos escolares, Alexander Fleming inventó la penicilina y con este término (Inventó) no estoy de acuerdo, porque en realidad en la historia de la humanidad han existido muy pocos inventos o al menos muchos menos de los que comúnmente se cree… Lo que si existe son “descubrimientos” y es que el Homo sapiens, haciendo gala de la soberbia que lo caracteriza pretende descubrir o peor aún inventar lo que ya está descubierto y/o inventado por el verdadero autor de todo: Natura sapiens… El ser humano, no es de ninguna manera sapiens. Una criatura capaz de autodestruirse como lo viene haciendo y que permanentemente agrede al entorno que lo mantiene y lo destruye para su descendencia no es sapiens en ninguna forma. Lo que sí podemos decir, es que es un buen plagiador de lo que la Natura sapiens le muestra, pero nada más que eso… Entonces, el conocimiento actual y el futuro derivará de lo que Natura sapiens nos quiera enseñar y cuando entendamos esto, cuando entendamos que el conocimiento no viene del ser humano, sino de la observación (O descubrimiento como le llamamos), aprendizaje y aprehendizaje, cuando adoptemos una posición más humilde y menos soberbia en relación a Natura sapiens, tal vez, solo tal vez, aprendamos también a valorarla, conservarla y respetarla…

Los invito…

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